La importancia del origen Productos Registro Contacto
Xoconostle de Chapatongo
Chapatongo, Hidalgo
   


Familia Cactaceae
Género Opuntia
Especie Opuntia joconostle

Las tunas ácidas o xoconostles son de amplio uso en la comida
mexicana. Opuntia joconostle es la especie más utilizada por
los pobladores de Hidalgo. Se trata de una planta de zonas
desérticas, mide de 2 a 3 m de altura, con tronco bien definido
y abundantemente ramificado, con espinas blancas, de longitud
desigual, su flor es amarilla y su fruto globoso de pulpa ácida
rosada, ligeramente perfumada. Se encuentra silvestre en varios
lugares del altiplano mexicano, pero también se cultiva pues se
aprovechan los nopales (cladodios tiernos) y los frutos que se
venden en mercados locales y regionales.

El xoconostle utilizado en estos productos proviene de la
zona semiárida de los Municipios de Chapatongo y Actopan,
Hidalgo.


El Xoconostle, originario de las zonas semidesérticas del país: Coahuila, Zacatecas, Jalisco, San Luis Potosí, Guanajuato, Querétaro, Estado de México e Hidalgo, ha visto diversificada su forma de consumo gracias a la creatividad y al empeño de las pobladores de las regiones donde se cultiva. La historia de esta línea de productos comenzó hace trece años, cuando los responsables de la organización comenzaron a recuperar el suelo de la región, totalmente erosionado por el pastoreo y la deforestación. Tras experimentar con varias especies de plantas, árboles y cactus, se llegó a la conclusión que la especie más adaptada para el clima extremoso de esta parte del Valle del Mezquital –con heladas en invierno y sequías prolongadas- era el nopal de xoconostle. Se plantaron nopales que a los tres años comenzaron a producir tunas que no encontraban mercado, por lo que la solución era encontrar un valor agregado a esta tuna.

Hoy, la producción orgánica de la Hacienda de San José el Marqués, lleva a cabo un completo programa de acciones de conservación ambiental. Por citar algunas, se fomenta la plantación de este nopal nativo de la región en zonas erosionadas para regenerar el suelo; está proscrito el uso de plaguicidas, fertilizantes, agroquímicos y transgénicos; se recolecta el agua de lluvia, se emplea energía solar. En cuanto al manejo de desechos, se cuenta con fosas sépticas adecuadas para evitar la contaminación de los mantos freáticos y los escasos sobrantes del proceso (cáscaras y semillas), se convierten en forraje o composta. Este manejo del medio ambiente ha permitido recuperar especies vegetales propias de la región, con las cuales han vuelto aves, reptiles y pequeños mamíferos.

El xoconostle ha sido un alimento cotidiano para el hombre desde su sedentarización en el continente americano. Al ser una planta silvestre, los grupos nómadas que recorrieron la enorme extensión del área conocida como Aridoamérica la encontraron comúnmente en sus recorridos. Se sabe por registros arqueológicos que una gran variedad de tunas fue parte fundamental de la dieta de estos pueblos prehistóricos, y que de ellas, así como de las raquetas de los nopales, obtuvieron buena parte del agua necesaria para su supervivencia, la cual era sumamente escasa en sus recorridos por el desierto.

Tras el proceso de sedentarización de los pueblos indígenas, algunos mantuvieron la costumbre de cultivar algunos nopales de xoconostle en los patios de sus casas a fin de tenerlos siempre frescos, tanto para para su uso culinario como medicinal, pues además de todo es un remedio fundamental de la farmacopea mesoamericana. Hoy en día se considera al pueblo otomí el portador y guardián del conocimiento culinario y medicinal de este fruto.

Aunque algunos de estos productos derivados del Xoconostle son una innovación gastronómica y por lo tanto no representan una tradición regional, el proceso de elaboración y los ingredientes sí forman parte de la herencia cultural. Así, el cultivo del nopal es orgánico, como ancestralmente lo era y la cosecha es manual y muy selectiva; en lo que se refiere a la manera de prepararlo, continúa asoleándose para deshidratarlo y no se agregan colorantes, saborizantes ni conservadores artificiales. Las innovaciones que se han introducido son relativas a equipo que permite llevar un estricto control de higiene y calidad.

Esta empresa ha enfrentado el triple reto de rescatar un cultivo ancestral, a la vez darle un valor agregado y desarrollar nuevos mercados. Creatividad, audacia y voluntad han sido ingredientes adicionales de una gama de nueve productos: orejones de xoconostle dulces, salados y enchilados; xoconostle en dulce, miel y mermelada de xoconostle, xoconostle deshidratado natural, licor y salsa. Una gran apertura para atraer a estudiantes universitarios que puedan hacer aportes, organizar degustaciones de platillos típicos y nuevas creaciones, educar paladares y despertar el interés, han sido parte de esta aventura empresarial y gastronómica.


Productos Orgánicos Hacienda San José El Maquez

Gabriel Cortes García
Exhacienda San José el Marqués s/n
42911 Chapantongo, Hidalgo
t. (55) 91 15 36 67
f. (55) 17 93 92 64
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