![]() |
![]() |
| Biodiversidad y alimentación en México: la importancia del origen |
|
A lo largo de las últimas décadas, los consumidores del mundo hemos olvidado la importancia del origen. ¿De dónde vienen los productos que adquirimos y utilizamos día con día? Años de globalización han hecho de esta pregunta, por un lado, una cuestión difícil de responder, y por otro, un tema al que conferimos cada vez menos importancia. Esto vale para todo tipo de satisfactores: aparatos eléctricos, vestimenta, productos de limpieza y cuidado personal, muebles y autos, entre muchos otros. La lista es larga. Esta tendencia ha llegado incluso a marcar uno de los actos de consumo más elementales, vitales y cotidianos, como es traer comida a nuestras mesas. ¿Sabemos dónde fue cultivado el trigo de nuestro cereal de caja?, ¿de qué sitio procede la flor de jamaica con que preparamos el agua, o de qué fuente el agua misma?, ¿de dónde viene la carne, las hortalizas, el arroz, los frijoles?, o algo que históricamente podría preocuparnos aún más: ¿de dónde el maíz de nuestras tortillas? |
|
La reflexión más importante es, como consumidores, ¿debería importarnos? Una forma de responder esta pregunta sería encadenar tres pensamientos fundamentales. El primero es que la suma de las decisiones de los consumidores es la que conforma e impulsa las economías, todas las economías: las de las empresas, las regionales, las de cada sector productivo, la de nuestro país, las de otros países. Dependen de lo que los consumidores decidan. Prosperan cuando cuentan con su preferencia, decaen y desaparecen cuando son olvidadas por ellos. La segunda idea es una consecuencia lógica de la primera, enfocada a la cuestión alimentaria: los consumidores construyen o destruyen paisajes, conforman o deforman economías regionales, salvan o condenan la conservación de la riqueza natural del campo. |
Más allá de estas reflexiones en torno a la suma de decisiones individuales que se convierten en tendencias colectivas, está la experiencia personal, sensorial, gastronómica del consumidor. Es en el acto de comer cuando el tema de alimento se torna una experiencia completa. El sabor, lo nutritivo, la energía de lo que comemos en relación a nuestra propia energía; es en este punto que el origen se traduce en un elemento básico de calidad de vida. Esto es así para quienes comen y, en uno de los ciclos vitales más antiguos y universales, para quienes producen. Comer mejor es vivir mejor, en todos los sentidos posibles. Esta es una idea simple, pero contundente. Una idea que está revolucionando las costumbres de consumo en el mundo entero. El consumidor despierta. La producción orgánica, el intercambio equitativo, el desarrollo sustentable, el rescate y conservación de la riqueza natural son factores que comienzan a sesgar de manera muy evidente las tendencias de consumo, fenómeno más evidente en las economías desarrolladas, pero presente en prácticamente todo el planeta. Hacia allá va el mundo, no hay duda. |
En este camino, el origen es un aspecto que cobra fuerza. Siguiendo el ejemplo de la larga tradición e las Denominaciones de Origen Controladas (DOCs) de los países Europeos, cada vez más productores y regiones de producción específicas en distintos continentes han ideado y adoptado estrategias para definir y fomentar DOCs o, en un primer momento, Indicaciones Geográficas (IGs). El origen de los productos se establece como garantía de que, detrás de su denominación, estará el manejo sustentable de un recurso biológico específico, con frecuencia endémico (originario y en ocasiones exclusivo de una región), el respeto a una determinada forma o tradición en su cultivo y preparación y, como resultado de lo anterior, una calidad particular, única, que es la que el consumidor busca en esa DOC o indicación geográfica. |
No obstante que las condiciones de producción agrícola, pecuaria, forestal y pesquera de México son particularmente propicias para la multiplicación de productos denominados o con indicaciones geográficas, esta ha sido una estrategia limitada y poco conocida. En consecuencia, muchos productores que hubieran podido tener un papel destacado como productores diferenciados han intentado sin éxito concurrir a los mercados propios de la gran producción extensiva, industrial y estandarizada. Su fracaso es patente en el incremento de parcelas abandonadas y la creciente tendencia a emigrar, para trabajar en otras latitudes. Pablo Muñozledo |
| © Derechos Reservados México Campo Adentro. Prohibida la reproducción parcial o total de textos e imágenes |